Las Puertas de la Duermevela: Otra historia de Santa Claus

Santa Reading

Sé que es difícil de entender.

Pero tenéis que aprender los secretos del mundo para poder liberarme, para poder liberaros vosotros mismos.

Y los secretos están en el interior de las historias. Siempre están en las historias

Os contáis historias para explicar el mundo constantemente.

Bien. Voy a contaros una historias más. Y creedla, porque todas las historias son ciertas de alguna manera.

Ahora, simplemente escuchad:

Anansi

Cuenta una antigua leyenda que el universo fue creado por la araña Anansi. Con su tela tejía historias que daban forma y sustancia a todas las cosas del mundo. Tejía y creaba a medida que el mundo aumentaba en tamaño y diversidad. Y así fue durante millones de años. Hasta que un día se le acabaron las historias y no supo qué más contar.

            Anansi se revolvía sobre su panza nerviosa y desesperada, pero sobretodo aburrida. Condenada a repetir todos los días sus propias historias e incapaz de inventar cuentos nuevos decidió viajar en busca de inspiración. Así puso sus ocho patas en movimiento y anduvo y anduvo hasta caer rendida por el cansancio. Y cuando tuvo cerrados todos sus ojos y dejaba que un suave mareo la meciese hacia la inconsciencia comenzó a vislumbrar algo en el horizonte de su mente.

            Una niebla espesa se cernía a su alrededor. Arriba y abajo, izquierda y derecha habían perdido su significado, y dar un paso hacia delante podría suponer caer a la nada más absoluta o simplemente retroceder en su andar. No podía explicar cómo, pero notaba cómo la niebla le empujaba por la espalda sin que aire alguno soplase. Y sus piernas comenzaron a temblar sin saber siquiera si era por frío o por miedo.

            La niebla fue despejándose, o eso creía Anansi, hasta que vio cómo el humo espectral se reunía en un punto concreto, se estiraba, y se reunía de nuevo, cada vez más blanca, cada vez más densa. Anansi pronto quedó sola frente a una puerta hecha de niebla. Y aquel remolino de humo y agua, de goznes de espuma y manilla de rocío fue lo único que pudo ver, pues aunque ahora la niebla no entorpecía su vista no había nada más que observar.

 – “Soy el único grano de arroz en un plato de sopa” – pensó sin saber por qué.

            Anansi rodeó la puerta dos veces. Pero nada encontró al otro lado. Era muy pequeña para mover algo tan grande, y aunque fuera gigante no le resultaría sencillo agarrar la niebla con sus patas. Así que decidió atravesar la bruma y cruzar la puerta. Y de nuevo se vio inmersa en un mundo gris y húmedo que la acariciaba y le daba la bienvenida en susurros. Así llegó Anansi al reino de los sueños como bruma marina ahuyentada por suave brisa a través de las Puertas de la Duermevela.

morpheus

            Y allí le esperaba el mismísimo rey de los sueños. Su piel era blanca como la nieve, su pelo negro como el carbón, y sus ojos profundos y oscuros como la noche donde, si te fijabas bien, brillaban estrellas de todos los colores.

            – Bienvenida Anansi, tejedora de historias.- le saludó con una reverencia – Tengo mil nombres conocidos y mil más por descubrir. Pero para ti, por esta noche seré simplemente Morfeo. –

           

 Anansi sonrió complacida y de la mano de Morfeo comenzó su paseo por aquel reino maravilloso. De las Puertas de la Duermevela nacía un río de oro, un camino de baldosas amarillas que se extendía en la inmensidad del espacio oscuro que era aquel reino. Y lo que Anansi creía que eran estrellas, fue descubriendo mientras se acercaba que eran escenarios, bosques, montañas, ciudades, personas, animales… cientos, miles, millones de historias unidas todas ellas a través de aquel camino dorado que se sarmentaba para conectar todo un organismo vivo de sueños.

Puede que las arañas tengan muchos ojos, pero Anansi veía tantas maravillas que deseaba tener muchos más para poder fijar cada uno de ellos en algo nuevo. Vio a un  jinete cargar contra molinos de viento, a dos amantes abatidos por el infortunio, a una marioneta convertirse en niño, dragones surcar los cielos y gente normal convirtiéndose en estrellas. Y Morfeo le explicó cómo aquellos oasis de luz en medio de la oscuridad eran las historias del hombre, sus deseos y fantasías, sus sueños. Y Anansi lo entendió cuando en uno de aquellos racimos se encontró a sí misma junto a Morfeo contemplando aquel mundo irreal.

            Anansi quedó satisfecha. Y, como la niebla que daba entrada a aquel mundo, su mente fue imaginando un plan. Volvería al mundo real, se multiplicaría y se introduciría en las mentes de los hombres. Allí residiría escondida en su interior esperando dormir con ellos y ver sus sueños para contar su historia e incitarles a crear más historias que tejer.


Por eso, cuando te levantas por la mañana, los sueños se evaporan como niebla en el viento. Porque Anansi te los roba para tejer tus historias y seguir contando cuentos hasta el fin de los tiempos.
edó satisfecha. Y, como la niebla que daba entrada a aquel mundo, su mente fue imaginando un plan. Volvería al mundo real, se multiplicaría y se introduciría en las mentes de los hombres. Allí residiría escondida en su interior esperando dormir con ellos y ver sus sueños para contar su historia e incitarles a crear más historias que tejer.

Seguid creyendo

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